ROL DEL COLEGIO DE PROFESORES DE CHILE

“En la búsqueda de satisfacción de los intereses personales y colectivos de la Educación”
El Colegio de Profesores de Chile, es la entidad continuadora de las distintas organizaciones gremiales existentes al interior del Magisterio chileno, en el año 1973.
Podría asegurarse que ella fue creada en el ámbito de los antiguos Colegios Profesionales, concebidos como organizaciones de carácter elitista, dedicadas tan sólo al análisis teórico de los problemas inherentes a su función, proponiendo ideas para la elaboración de políticas sectoriales.
Para algunos sectores internos, la idea de un Colegio Profesional venia dando vueltas, mucho antes de los acontecimientos que generaron su forzada creación, pues en la Federación de Educadores de Chile (FEDECH), chocaban intereses contrapuestos de cada una de las ramas de educación. ¨ Sentido de diferencias sociales?, ¨ Actitudes clasistas ?, ¨Sobrevaloración de las diferentes expresiones del magisterio, en los subsistemas ?
Hubo de llegar un Gobierno autoritario, para UNIFICAR las organizaciones gremiales.
No hubo adscripción voluntaria al Colegio de Profesores, creado en 1974, ello fue de carácter impositivo, para quienes quisieran ejercer la profesión docente. Naturalmente que hubo en ello también una intencionalidad política de sus creadores, para fortalecer cuantitativamente la naciente organización, la que contó, hasta 1986, con Dirigentes nominados por el Gobierno de la época.
Pero con posterioridad, cuando la unidad interna de los gremios avanzó, el régimen les restó el rótulo de Colegios Profesionales, los convirtió en meras Asociaciones Gremiales y dejó de ser obligación su pertenencia a ellas para ejercer las profesiones que representaban.
En nuestro caso, resulta prácticamente imposible el ejercicio liberal de la profesión, por lo que ha debido dársele una forma dual de organización y funcionamiento.
Por un lado está la preocupación por la problemática educacional, por nuestro compromiso de análisis permanente de todo lo que a ella atañe: Financiamiento, Administración, Fundamentos para definir la educación que aspiramos, para enfrentar los desafíos de un mundo en constante cambio, a la vez que hacerla compatible con el tipo de sociedad que deseamos y por ende, del tipo de hombre que la educación debe ayudar a formar.
En otro lado se ubica el conjunto de aspiraciones propias de un gremio que ha sido dura e injustamente castigado, por el sólo " delito " de ser capaz de pensar, razonar, y atreverse a discrepar y discutir las ideas imperantes.
En este último sentido de la organización somos distintos de otras instituciones de profesionales, las que, al ejercer liberalmente la profesión, sus componentes tienen mayores expectativas, razón por la cual, es posible que nuestra Orden Profesional, con sentido corporativo, logre unificar criterios ante una Plataforma Común que concita los anhelos de superación de problemas profesionales, sociales, económicos y culturales.
Esto mismo hace que en todos los gobiernos, se haya escuchado al profesorado con un indisimulado temor, por sus decisiones que afectan a la normalidad del proceso, y que otros hayan ideado fórmulas para destruir sus organizaciones.
El Colegio de Profesores de Chile, tuvo en la ‚poca del autoritarismo un competidor serio, en la AGECH, que fue la muestra real y efectiva de la unidad del magisterio en contra de un sistema mayoritariamente rechazado por cuando se comete el favorable error del Gobierno Militar de autorizar la primera elección " democrática " de sus dirigentes, es el primer bastión que pierden y que, lógicamente gana la Alianza de quienes estaban por restaurar para Chile la perdida democracia.
Marzo de 1986 es un hito importante en la historia del Magisterio Chileno, luego de 12 años de sumisión, se lograba superar un problema de acercamiento entre los opositores al sistema que nos regía y se triunfa con un 80 % de los votos del profesorado.
Desde esa fecha, el Magisterio se compromete, institucionalmente, en la lucha por poner término al autoritarismo y se incorpora a la Asamblea de la Civilidad, órgano que agrupaba en su seno a los más altos dirigentes de las diversas instituciones sociales y gremiales del país. Sus dirigentes son encarcelados por llamar al PARO NACIONAL.
Más adelante, en 1987, la AGECH, en un acuerdo también histórico de UNIDAD GREMIAL, reconociendo la expresión mayoritaria del Colegio de Profesores, resuelve su disolución e incorporación de todos sus miembros al Colegio de Profesores de Chile, iniciando así el camino único para la solución de los problemas del Magisterio y de la Educación Chilena.
Se representó al Ministerio de Educación de esos tiempos, en varias oportunidades, la discrepancia institucional, con las políticas sectoriales, y así se impulsaron medidas de protesta para señalar el descontento, las que tuvieron su mayor auge en los finales de 1989, hubo movimientos exitosos como los de Cerro Navia, Pudahuel y La Cisterna, en Santiago; Arica, Valdivia, Concepción y otros
Así las cosas, el devenir democrático puso al Colegio de Profesores en la obligación de adecuar su funcionamiento a las exigencias de un nuevo entorno social.
La transición abrió nuevos cauces de expresión, abrió, también, necesidades y ansias de participación. Quienes estuvieron aletargados por el temor, despertaron y quisieron tener un lugar en la nueva alborada.
Se tomó contacto con las autoridades del Gobierno, el Ministro y el Subsecretario concurrieron a la Sede Gremial, para iniciar un diálogo que prometía ser fluido. Allí se iniciaron los esbozos de las aspiraciones tanto tiempo contenidas, traducidas en el Estatuto de la Profesión Docente, compromiso asumido por el Presidente y sus Ministros.
Larga tramitación, en el Parlamento. El Directorio Nacional es centro de los ataques de la disconformidad del profesorado.
El Colegio debió realizar un exhaustivo análisis de su estructura orgánica, para ponerla a tono con los requerimientos, sus estatutos han ido adaptándose a un funcionamiento cada vez más democrático y participativo.
Todos los profesores quisieran estar en la discusión, pero actuando con lucidez y con racionalidad, concluiremos que ello no es posible, por lo cual hay instancias intermedias, asimiladas a la organización política administrativa del país.
Cada estamento tiene su ámbito de acción y debe asumir, en consecuencia, las responsabilidades inherentes.
El Directorio Comunal, la más importante, pues ella tiene el diálogo directo con los patrones de hoy, seguida de los Consejos Provinciales y Regionales, en la tarea del fortalecimiento de los creados gobiernos regionales.
El Directorio Nacional, tiene la obligación de accionar con visión de país. Recibe las críticas de las bases, en la concentración de las frustraciones de las aspiraciones no concretadas.
El Colegio de Profesores, representa a 120.000 profesionales de la enseñanza. En el conviven generaciones distintas, como también diferentes expresiones de la formación profesional: normalistas, egresados de los Institutos Pedagógicos, de la Formación acelerada de 1965, autorizados para ejercer la docencia en Establecimientos Técnico Profesionales, etc. etc. Su obligación es dar satisfacción a todas las sensibilidades, lo que no deja de ser una tarea imposible, por lo que debe resolver equilibradamente las distintas demandas. Lo claro es que las garantías colectivas, las aspiraciones de todos, están por sobre las demandas individuales. Institucionalmente respetamos la individualidad, aceptamos que existen diferencias entre personas y funcionarios para interpretar la realidad, pero es el deber y la obligación: cautelar el bien común.
Y nos corresponde, por las características institucionales, asegurar lo propio, en el plano reivindicativo y lo general, en lo referido a contar con un sistema educativo pertinente acorde a las exigencias de hoy y de mañana, que permita a los jóvenes superar los problemas que la sociedad le plantea y a la familia enfrentar los diversos requerimientos de un mundo que crece y desarrolla aceleradamente. La creación de una educación compatible con las posibilidades que el mundo circundante entrega y con visión de futuro que permita la adaptación a los cambios.
